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“Urzúa vs Romo”

11 de julio de 2019

Carlos Urzúa dimitió como secretario de Hacienda. Lo hizo con una carta de fuerte denuncia que desnuda las limitaciones de la 4ª Transformación. 

De inicio, precisa, “esta administración ha tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento”.

Es decir, ha decidido políticas públicas sin “evidencia” que las justifique; sin cuidar sus “efectos” en la gente vulnerable y sin tomar distancia de “extremismos” populistas de izquierda inspirados en la 4ª Transformación.

¿Recordó alguién, en ese momento, la escasez de medicamentos que enfrenta el Sistema de Salud? ¿O, el cierre de la estancias infantiles? ¿O, el futuro de la calificación casi basura de los bonos de PEMEX?

Urzúa cierra su carta con dureza: “me resulta inaceptable la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la Hacienda Pública. Esto fue motivado por personajes influyentes del actual gobierno con patente conflicto de interés”.

El conflicto de interés es corrupción. ¿A qué personaje se refiere, Urzúa? Los analistas coinciden en señalar a su enemigo favorito: Alfonso Romo, jefe de la oficina de AMLO.

El cual, influyó en los nombramientos de estos funcionarios que, de acuerdo a Urzúa, son “ajenos a la Hacienda Pública”: 

Margarita Ríos-Farjat, titular del SAT, y los directores de la Banca de Desarrollo, Jorge Mendoza (Sociedad Hipotecaria Federal y Banobras); Eugenio Nájera (Nafin y Bancomext) y Rabindranath Salazar (Bansefi, futuro Banco del Bienestar). 

Empero, nadie evaluará la existencia del conflicto de interés de Romo y de su posible acto de corrupción.

Por el contrario, los lobos, al interior del gabinete de AMLO, olieron sangre e irán por Romo por pensarlo verdugo de Urzúa. 

Cuando en realidad, su victoria es pírrica; porque el poder de Romo hacia el exterior, es inexistente. Ha fracasado, una y otra vez, en impulsar a México con el alto empresariado para alcanzar un crecimiento del 4% del PIB nacional.

Y continuará en ese esfuerzo, hasta renunciar; porque AMLO no generará la certidumbre mínima para que ello suceda. Pierde Urzúa y Romo también.